Omoide Yokocho: de fiesta en el barrio antiguo de Shinjuku

Omoide Yokocho: de fiesta en el barrio antiguo de Shinjuku

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Yokocho quiere decir «pasillos en los costados de las calles principales» y son como entrar en un portal a Japón del pasado en medio de edificios gigantes y calles transitadas. Estos lugares son para personas que disfrutamos del lado auténtico de las ciudades y Tokio está lleno de estás pequeñas joyas.  Del que yo me enamoré fue de Omoide Yokocho en Shinjuku, que podría traducirse a algo así como “El Callejón de las Memorias”, ubicado a unos cuantos minutos de la estación de JR Shinjuku.

Este lugar también es conocido como Piss Alley, o en español, El Callejón de los Meados y lo apodaron así ya que desde 1940 hasta 1999 no tenía lugar donde hacer del baño. Hay al rededor de 60 pequeños bares y restaurantes conectados por callejones, donde apenas pueden pasar dos personas a la vez. Yo recomiendo que vayan de noche ya que durante día no todo está abierto, además el escenario que se crea cuando se mete el sol lo que hace a este lugar tan especial. Si te gusta tomar fotografías, tienes que visitar este lugar!

Hay desde sushi, soba y sashimi hasta comida para paladares aventureros ya que puedes encontrar testículos crudos de puerco, salamandra a la parrilla, carne de caballo cruda, pene de caballo, tortuga de caparazón blando y sashimi de rana. Este tipo de comida la podrás encontrar en Azayaka Asadachi. Antes de elegir un lugar para comer, camina por la zona, hay muchísimas opciones y la mayoría tiene menús en inglés. También hay buen saque y mucha cerveza, pero insisto, este lugar no es para gente quejumbrosa. Los baños fueron inaugurados en 1999 y están medio de Omoide Yokocho, y son letrinas que a veces huelen no precisamente a flores.

Yo llegué a este lugar después de una clase del certificado que estaba sacando en Tokio, TESOL, en Shinjuku. Un chico que también estaba tomando el curso y yo estábamos vagando por Shinjuku cuando vimos un pequeño pasillo al que no dudamos en meternos. Fue como entrar a otra dimensión.

Cuando vayas, voltea al techo. Quedé impresionada con los pequeños balcones de cuartos diminutos arriba de los restaurantes y bares. Teníamos mucha hambre y sed, estábamos en una misión. Fue un poco difícil arrastrarme por los pasillos y es que le quería tomar fotos a todo.Tomé esta foto casi al lado del restaurante que entramos a comer. Antes de las 6pm hay cervezas 2×1, además aquí venden carne de caballo. Este es el mapa, aunque puede que sea un local más adelante o un local más atrás. Cuando entres pregunta si hay Happy Hour (Happy Hour arimasu ka?). Por cierto, este lugar si tiene baño propio.

Esta es la vista del lugar a donde entramos a comer. En cuanto entras, de mano derecha, hay unas escaleras. Aquí vienen los señores de negocio después de trabajar. Recuerda que en los bares y algunos restaurante de Japón se puede fumar. Si eres de los que se ponle mal por el humo del cigarro, mejor no vayas. Después de varias cervezas mi amigo se fue y me quedé sola. En seguida fui a buscar otro bar.

En camino a mi misión me encontré a mucha gente comiendo. Todo el lugar huele a comida. Cuando entramos al bar anterior eran apenas las 5:30. Cuando mi amigo se fue y me fui a vagar eran casi las 8pm. Gente platicando, comiendo, tomando fotos, sake, cerveza, etc.

Por fin encontré un bar. Albratross. Es un pequeño bar con un letrero afuera, pero cuando entras es un poco surreal. Para empezar es diminuto. Lo primero que verás es la barra con una banca, ideal para viajeros solitarios como yo. Hay un segundo piso y después me enteré que hay 3 pisos en total. Me senté en la barra y pedí un sake caliente (Atsukan) seguido de muchas cervezas. Al lado de mí había una chica de Australia, también viajando sola. Después llegó un Tailandés que estaba nervioso por su vuelo de regreso a Tailandia en unas 6 horas, y decidió ir a beber para amortiguar el estrés. Me acuerdo que no dejaba de hacerme preguntas del Chapo y vaya decepción que se llevó cuando le conté su desenlace gracias a Kate del Castillo. También había una pareja de Americanos que se disculparon por Trump y el muro en cuanto les dije que era mexicana. Ojo, no es el lugar más barato del mundo, pero tampoco es muy caro. Una cerveza cuesta al rededor de 650¥, pero te lo prometo que vale la pena. Click aquí para ver el mapa.

Cuando salí le rezaba a Inari sama que me ayudara a regresar a mi casa en Katsushika por que apenas y podía sostenerme. Eran las 11pm así que todavía alcanzaba el metro. Salir del Yokocho fue una escena totalmente cyber punk. Definitivamente una de mis mejores noches en Tokio. Lo recomiendo mucho, en especial a la gente fanática de la autenticidad.

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